El problema principal que pretendía resolver la normalización es la compatibilidad. No obstante, existen distintos estándares que definen distintos tipos de redes inalámbricas. Para resolver este problema, los principales vendedores de soluciones inalámbricas crearon en 1999 una asociación conocida como WECA (Wireless Ethernet Compability Alliance, "Alianza de Compatibilidad Ethernet Inalámbrica"). El objetivo fue crear una marca que permitiese fomentar más fácilmente la tecnología inalámbrica y asegurarse la compatibilidad de equipos.
En abril del 2000, WECA certifica la interoperatividad de equipos según la norma IEEE 802.11b bajo la marca WI-FI (Fidelidad Inalámbrica). Esto nos dice que todo lo del sello WI-FI puede trabajar junto sin problemas independientemente del fabricante de cada uno de ellos.
En el caso de las redes locales inalámbricas, es sistema que se está imponiendo es el normalizado por IEEE con el nombre 802.11b. A esta norma se la conoce más habitualmente como WI-FI (Wiriless Fidelity).
Con el sistema WI-FI se pueden establecer comunicaciones a una velocidad máxima de 11 Mbps, alcanzándose distancia de hasta cientos de metros. No obstante, versiones más recientes de esta tecnología permiten alcanzar los 22, 54 y hasta los 100 Mbps.

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